¿Vas a hacer turismo de barrio?

Aguanta y checa esto
Acá el que no se pone trucha pierde. Al barrio hay que entrarle de frente y no verlo ni desde abajo ni desde arriba del hombro. Es el respeto y la humildad lo que te garantiza una buena jornada ahí dentro.
Hay tantas historias que se convierten en leyendas, en mitos. Sí hay rudeza, pero sobre todo belleza y una que otra sorpresa.
Hay que llevar el criterio amplio para aprender lo chido. Detrás de cada taco, de cada miche y de cada venta hay una historia.

El respeto al barrio ajeno es la paz
Decía el maestro Alfonso Hernández, cronista de Tepito, que en el barrio hay que evitar el paso de galería o de supermercado y, más bien, respirar hondo y dejar que la adrenalina baje.
Las calles del barrio, decía el maestro, “son los corredores y los patios de una casa común, en la que se acumulan y diversifican varios atractivos e intereses volcados hacia el turismo creativo, no convencional y alternativo”.
Por eso y más, ahí te van algunos consejos para visitar este hogar que es el barrio, pa’ que vayas sin estreses pero siempre, siempre, con respeto y siendo responsable. Así que, ¡pilas, padrinos y padrinas!



