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Acá entre nos, no todo es risas y taquiza con esto del turismo de barrio. También hay que hacer girar a la ardilla para pensar qué tanto daño y beneficio deja el turista cuando pasa por el barrio. Porque impacto hay, cualquier actividad humana transforma su entorno. 

 

Este tipo de turismo se enfoca en vivir una experiencia más apegada a la realidad de la vida de la gente de un país, a diferencia de ese tipo de viajes tradicionales de hoteles, museos, descanso y contemplación. Es vivirla como la gente de a pie, como cualquier hijo de vecino. 

 

Y más ahora con la explosión de las redes sociales en donde hay una sobreexposición de cosas por hacer, comer, tomar y vivir. Y la neta es que el barrio es bien vistoso y cálido para ese tipo de planes.

Sí le saben

Ya lo dijo el sociólogo Raúl Flores, profesor en la FES Aragón: "el turismo en el barrio modifica la condición de vida, el sentido de pertenencia a un espacio y algunas prácticas de la vida cotidiana del mismo barrio. Incluso puede tener consecuencias económicas y hasta gentrificación y desplazamiento." 

 

Pero, también, como dice el Dr. Jaime Linares, que igualmente es sociólogo de la FES Aragón, el turismo genera otras oportunidades económicas y deja plata por aquí y por allá. En México, de hecho, es una de las actividades principales que mueven el billete y el país mismo es toda una potencia mundial en esto del veraneo. ¡Estamos en el top 10! 

 

El país tiene una tradición de más de 100 años de promover el turismo, según el Gobierno. Y desde entonces le ha apostado duro a este bisne. Pero, como dice el profe Raúl Flores, hay que ver también qué es lo que se promueve. Porque pensar solo en los billetes que caen del cielo puede ser muy gacho a la larga. Y dentro de lo que se promociona también la cosa es pensar qué es lo que se oculta y si van quedando en el olvido otras cosas, otras tradiciones y prácticas del pueblo que pierden fuerza ante lo más potente. 

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La cosa no es así nomás

En los tours y recorridos por los barrios de Tepito, La Lagunilla y La Merced, por ejemplo, hay bastante interés por ir a determinados lugares, sobre todo ahorita hay mucha atención en la michelada y sus miles de variantes. 

 

Incluso, el barrio tiene tradiciones casi milenarias, como los pulques y las sidras que pueden verse opacadas por la novedad, aunque por ahora no pasan desapercibidas pues son puro corazón

 

Para los compas que se la rifan en la venta de miles de cosas, está claro: los turistas son importantes para el movimiento del negocio. Contrario a lo que pudiera pensarse, de que los precios se fueron a las nubes, hay una especie de acuerdo tácito en que entre menos gandalla sean con quienes visitan, más visitas caen. 

Hay mucha tela de dónde cortar sobre este tema. Pero mejor le dejamos los micrófonos, las luces y la acción a los que de veras de veritas se la sábanas.​​​

¿Quieres saber más?

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